¡UN LUJO!

Quiero enviarles un abrazo a mis hermanos argentinos en este momento…

Siempre he sostenido que en el periodismo, para sentirse realizado y hablar con la razón, uno tiene que transitar todos los roles que tienen cabida para aprender y ejercer con profesionalismo esta pasión, y así fue.

Hacía ya un tiempo que vivía en España de forma permanente y los amigos-colegas de Argentina, que lo tenían en cuenta, me pidieron si podía cubrir una serie de conciertos que acontecerían en Madrid en el último trimestre de 2002. Por supuesto, les dije que sí.

Los conciertos de Maná y otros grupos resultaron una experiencia muy divertida que me retrotajo a mis años de luz y sonido en Argentina (como cuento en mi nota; https://ambientecomunicacion.com/fiebre-del-sabado-por-la-noche/), pero una en particular resultó ser la sorpresa de esas cosas que uno nunca se imagina. Sucedió en la rueda de prensa que ofreció Luis Miguel para presentar sus conciertos en España en octubre de 2002.

Crisis y bronca en Argentina

El llamado «corralito» sucedió en el marco de una crisis mayor que se extendió entre 1998 y 2002, causada por una larga recesión que disparó una crisis humanitaria, de representatividad, social, económica, financiera y política. 

El presidente Fernando de la Rúa, y su ministro de Economía Domingo Cavallo, dispusieron restricciones para evitar la salida de dinero del sistema bancario, intentando frenar así una ola de pánico económica y el colapso del sistema.

Las protestas de los ciudadanos en la ciudad de Buenos Aires el 20 de diciembre de 2001y su posterior represión ordenada por De La Rúa dejaron un triste saldo: 39 muertos y mas de 500 heridos en todo el país, además de una gran crisis que duró una década.

Un abrazo emocionante en la distancia

En Madrid estuve presente en la rueda de prensa de Luis Miguel. Nos reunimos periodistas que pudimos compartir con el cantante un grato momento, gracias a que su espontaneidad y carisma, hasta que me tocó el turno a mí para hacerle una pregunta: 

«Hola Luis, soy Gustavo Rachid Rucker y estamos en directo transmitiendo para toda la república Argentina a través de La 100 y Radio Mitre en este momento…»

Me miró y me interrumpió diciendo:

«Quiero enviarles un abrazo a mis hermanos argentinos en este momento… sé por lo que están pasando y les prometo que en unas semanas estaré visitåndolos para darles un abrazo en estos duros momentos que están sufriendo…»

La pregunta no se la pude hacer. Mi emoción era mínima frente a lo que estaban viviendo y sintiendo en toda la Argentina los oyentes de La 100 y Mitre, además de todos los colegas en el control y en la emisora, llorando de la emoción por las palabras de Luis Miguel, según me contaron minutos después, y en la sala de la rueda de prensa todos aplaudiendo sus palabras…

El agradecimiento de mis amigos de las radios que me llamaron después de la rueda de prensa y el impacto que causó lo acontecido ratificaron mis convicciones de que para ejercer el periodismo, para sentirse realizado y hablar con la razón, uno tiene que transitar todos los roles que tienen cabida para aprender y ejercer con profesionalismo esta pasión, que nos sorprende siempre con golpes o caricias como las que sentí en esta oportunidad.

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