¡SAGRADA NAVARRA!
Me siento orgulloso y agradecido de mi reconocimiento como #Navarro por parte de las autoridades competentes (no políticas).
Desde pequeño he compartido en mi Rosario natal con navarros inmigrantes que formaron en mi ciudad una comunidad muy prestigiosa y arraigada, a pesar de sus nostalgias que siempre sintieron de su Navarra natal.
Como español además quiero citar una publicación del 7 abril 1986 en ABC que expresa y dice lo que todos deben saber:
«SAGRADA NAVARRA»
Entre las muchas y variadas estupideces que hay que escuchar en estos tontos tiempos ha habido una, con motivo del «Abe-ri Eguna» de este año (mejor dicho, de uno de los numerosos «Aberri Egunas» que han tenido lugar), que me ha llamado más poderosamente la atención porque difícilmente se puede llegar a más. Se ha dicho -nada menos y para irritación de los navarros!- que Navarra es «tierra de misión para el nacionalismo vasco». Y, al mismo tiempo, se afirmaba en otro lugar que Navarra es «madre de Euskadi».
Navarra, señores míos, es madre de Es-paña, como Reino más antiguo -después del neogótico astur-leonés- de ella que es, fundado en el 905, ciento veinte años antes de que nacieran como tales los Reinos de Castilla y Aragón.
Ese viejo y tradicionalísimo Reino navarro tiene un españolismo profundo desde el principio, concretado en que su lenguaje hablado fue desde el principio el vasco y el navarro, dialecto afín al castellano, mientras que su lengua escrita fue primero el latín y luego el castellano, que ya se hablaba en Pamplona desde los siglos medievales.
Al mismo tiempo, conscientes los navarros del destino común hispánico, su Reino reconocía el título de los Reyes de León – «Imperator Totius Hispanias» o Emperador de toda España- como lo hacían los Reyes de Aragón y los Condes de Barcelona.
De Castilla, fundida con los astur-leoneses; Aragón, fundida con Cataluña, y Navarra, nace la España definitiva. Así, desde tres personalidades bien definidas: la catellano-astur-leo-nesa, la catalano-aragonesa y la navarra llegamos a la concreción de la patria actual in-divisible.
Navarra forma parte del alma de España y es ella la que tiene derecho de misionar y volver a predicar el españolismo, al que siempre ha rendido culto, cuando los demás hacen el tonto y se desvían de la unidad española. Más vale no jugar con la ancestral y dura Navarra. Ellos no necesitan que nadie vaya allí, donde España nace casi con tanto dérecho como en Asturias y León.
Son ellos los que tienen derecho -y así lo han ejercido; a Dios gracias- a ir a otras tierras y gentes más tibias para recordarles que la unidad de la patria española es SAGRADA.
Es el colmo; la cuna y solar de la tradición española, «misionada» por los discípulos de un Sabino Arana, sin sitio en la Historia.
Autor: Manuel MONZON
«el escudo de Navarra está formado por cadenas de oro sobre fondo rojo, con una esmeralda en el centro de unión de sus ocho brazos de eslabones y, sobre ellas, la Corona Real, símbolo de el Antiguo Reino de Navarra.»
Gustavo Luis Rachid Rucker