Las alas de mi Padre
«Todo el mundo me pregunta en las Galas el por qué llevo esas alas en mi frac»
Es un obsequio que me hizo y que le prometí que siempre las llevaría.
Era su pasión; la aviación, por la que dejó suculentas ofertas de trabajo, pero su pasión y vocación fue la aviación.
Desde temprana edad uno quizás no se da cuenta que muchas actividades que resultan «comunes» terminan siendo una referencia de grandes momentos compartidos, y así fue.
Desde pequeño observar juntos el firmamento en esas noches diáfanas y su explicación de cada estrella, planeta y constelaciones era entrar en un mundo apasionante que me enseñó tanto que años después compartí esa misma experiencia con mis hijos, esas “ceremonias” que nunca nos cansaron.
Ni hablar de aprender sobre meteorología y amar las tormentas, tempestades y mucho mejor con aparato eléctrico, una de esas experiencias que sin darme cuenta forjaba mi valor ante una de las muestras más poderosas de la naturaleza.
Días y noche en sus guardias de 12 hs en las que podía pasar de todo en el control de tránsito aéreo, observando su profesionalismo que me invitaba a emular con su ejemplo y testimonio para ser algún día un gran profesional como el.
Y así siempre, cada paso y acontecimiento en el maravilloso mundo de la aviación, contaba conmigo para enseñarme que la responsabilidad y el profesionalismo son dos aptitudes que debemos practicar en nuestra Vida.
Por eso las «Alas de mi Padre» me acompañarán siempre como un talismán, que es el símbolo de ser orgullosamente el hijo de mi Padre.
Gustavo Luis Rachid Rucker
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