Tomar distancia 

Defender la dignidad diciendo la verdad

La Vida son etapas, y tomar decisiones

Hay un ambiente perverso que distorsiona los valores y las tradiciones en algunas organizaciones y Órdenes.

La peseta manda, la incorporación procaz de individuos es la norma de «mucha cantidad y poca calidad», la ineficiente gestión de longevos actores que ven derrumbarse el futuro de sus Órdenes, etc. son algunos de los síntomas que para mí significan; ¡tomar distancia!

Como Periodista profesional escribo y sostengo que la mejor forma de defender valores y tradiciones en el mundo de las Órdenes, es alejarnos de la mediocridad basada en la recaudación y la pobre selección de sus miembros, algo habitual en el perverso mercado de las “membresías”; bien dicho, un negocio que reemplaza al Honor.

Además del invento de la historicidad refundando lo que en antaño han sido gloriosas Órdenes, pensadores como José Ortega y Gasset explicaron que el ser humano tiene historicidad porque su vida es un proceso constante. No existe una esencia humana universal y eterna, sino que cada persona y cultura es el resultado de su pasado y de sus decisiones en el presente, que si se trata de fundar o refundar supuestas Órdenes, nunca el objetivo en el presente debe ser el “negocio” de los abalorios y supuestos títulos.

A esto sumamos varios factores que caracterizan a la «categoría» de alguna de esas organizaciones (si es que existen y están legalmente constituidas); la falta de control y selección de sus integrantes, la ausencia de liderazgo de sus “autoridades”, la falta de trayectoria profesional en un “mundo real” de los integrantes de sus Consejos y la ausencia de criterio en sus propias acciones.

Flojas de papeles

Es el capítulo más importante en el que debemos profundizar nuestro análisis de quiénes son y cuál es su garantía  jurídica, y en el caso de España, basta buscar (con el nombre completo de la supuesta Orden) en el «Registro Nacional de Asociaciones de España, dependiente del Ministerio del Interior», y ahí se comprobará quién es, y quién no es.

Si de papeles hablamos, también la existencia de estatutos es otra garantía de la legalidad de una Orden, no se pueden vender libros, y cobrarlos en una verdulería con CIF.

Es sano hacernos algunas preguntas iniciales:

¿Es el compatible el consumo desmesurado de alcohol con un cargo de responsabilidad en una Orden?

¿Es lícito pagar el ingreso y las condecoraciones a una “supuesta Orden” que no posea estatutos?

¿Qué nivel y honor de representatividad tienen quiénes conducen los destinos de esas “Órdenes”?

Un cargo honorario u honorífico en una Orden amerita trayectoria, experiencia real, reputación intachable y una imagen que esté alejada de las debilidades y amenazas para con los destinos de una Orden.

Todas estas supuestas irregularidades pueden resolverse «tomado distancia» de dichas Órdenes, para no comprometer nuestro buen nombre y honor. 

De todos modos si algunas de las citadas irregularidades (u otras) pudiesen afectar nuestro buen nombre y honor; la justicia es el mejor camino, y debemos ejercerlo, al menos a mí, no me gusta que me timen.

Continuará…

Gustavo Luis Rachid Rucker

Periodista

Scroll al inicio