«¡Ya está bien!» Malvinas – Ceuta – inmigración – guerras – sociedades

No es la conocida canción del grupo español Celtas Cortos, publicada en su álbum de 1991 cuya letra y significado con frases como «Bueno, ya esta bien. Parad de una vez. ¿Nos tomáis el pelo?» es un fiel testimonio de los tiempos actuales con las contradicciones del mundo y de los momentos en los que uno se siente harto de las dificultades cotidianas, las mentiras y el postureo de políticos, ladrones y mafiosos.

La manipulación y las mentiras son los deportes nacionales de muchos países donde sus gobernantes hacen uso indiscriminado y fraudulento de sus bienes y las «efectividades conducentes»; reclamar hechos y soluciones reales frente a las promesas de campaña o explicaciones abstractas. Y el peor de todos, la traición a la confianza de sus ciudadanos.

Han abordado y ocupado temas de Estado anteponiendo sus intereses espurios con una desmedida ambición política; Malvinas y Ceuta son un claro ejemplo, solo la participación e intervención de los ciudadanos ha sido la fórmula adecuada para poner las cosas en su lugar ante las acciones mesiánicas e irresponsables de sus políticos.

La ambivalencia ciudadana

Las permanentes «estafas a la confianza» a los ciudadanos parece a veces no repercutir en el pasotismo de los pobladores afectados en muchas oportunidades de sendos “ataques de que me importa”, nada les mueve, nada les hiere más que las tertulias de bar y sus descargas histéricas en las redes sociales.

Este factor común en una gran cantidad de situaciones – país parece no llegar al límite del “ya está bien”, punto de inflexión donde las escaladas de acciones civiles fuera de los lineamientos y reglas de sociedades civilizadas, genera ante el descontento de la población una escalada de violencia y acciones no siempre posibles de controlar.

Esta ambivalencia ciudadana los políticos siempre las aprovechan para realizar maniobras demagógicas en su beneficio propio infravalorando hasta las situaciones más sensibles que pueden afectar seriamente la paz social y la defensa de los derechos individuales en una sociedad digna, ni hablar de la soberanía de algunos países sobre ciertos territorios; Malvinas y Ceuta son un claro ejemplo.

Su excelencia, el ciudadano presente.

Pero hay una honrosa excepción, el ciudadano presente y protagonista de lugares y conflictos, la verdadera autoridad que es capaz de valorar y testimoniar que se siente y cual es la cruda realidad de dichos conflictos.

Ese ciudadano presente y protagonista tiene una absoluta autoridad moral para la defensa legítima de situaciones y lugares que quieren manipular los políticos de turno; que les van a hablar de Ceuta a los ceutíes, que les van a hablar de Malvinas a los héroes de la guerra donde dejaron la vida de muchos compatriotas.

La desmesurada e irresponsable ambición de los políticos de turno de manipular temas de estado para su uso y abuso.

Continuará…

Gustavo Luis Rachid Rucker – Periodista 

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