Periodismo inquisidor (segunda parte)


Los periodistas tenemos una innata capacidad de observación y análisis que se activa a cada instante y de forma permanente.

Todos los lugares por los que transitamos nos ofrecen datos e información para analizar y hacernos preguntas que nos darán material para contrastar.

Gustavo Rachid Rucker, un personaje al cual continuamos entrevistando en formato de periodismo digital: corto, claro y conciso.

—¿Por qué cortas, claras y concisas son sus respuestas?

—Porque «muchas palabras nunca indican sabiduría», como lo decía hace 2.600 años Tales de Mileto, el primer filósofo de la historia occidental, según Aristóteles.

—Pero usted cuenta y publica, sin censuras, toda su historia profesional. ¿Es un signo de madurez?

—Como dicen: madurez es contar la historia completa, sin saltarte la parte en la que uno también puede haberse equivocado.

—¿Usted se ha equivocado?

—Por supuesto, muchas veces. Es un buen camino de cornisa para aprender y tomar decisiones cada vez más sólidas y seguras, y donde uno puede tomar distancia de lo que yo llamo la “concupiscencia social”.

—¿Y eso?

—Es una suerte de acostumbramiento al fisgoneo, al chismorreo, al juego con lo oculto, a la renuencia a hacer lo que es bueno, al olvido de la voluntad de Dios y al faccionalismo, hoy aplicado plenamente a los escenarios ideológicos y políticos.

—¿Cómo?

—A través del uso cotidiano de la mentira, el engaño y la corrupción: delitos habituales a los cuales la sociedad se acostumbra y termina tomando como hechos “normales”.

—Volvamos a su lejanía absoluta de las ideologías y los políticos. ¿Por qué?

—Porque uno les conoce absolutamente todas sus malas acciones y bajezas; hemos investigado a todos y sabemos casi todo de ellos, o al menos cosas muy interesantes. Son los transformadores de la “democracia” en “cleptocracia”.

—Coméntenos casos concretos.

—Lea y escuche las noticias del día.

—¿Pero usted tendrá sus fuentes de información?

—A un periodista nunca le pregunte por “sus fuentes”. Respetamos sin excepciones el cuidado de nuestras fuentes y, ante el peligro o cualquier situación, siempre tenemos a buen recaudo esa información; “backup”, como le llaman.

—¿Todo esto es parte de lo que usted cita como la depreciación de la sociedad global?

—En términos de la calidad de los gobiernos y de los hombres en general, sí. Uno los ve y los estudia desde novatos y se asombra de lo rápido que adoptan conductas de vida y profesionales donde “vivir del cuento” se convierte en moneda corriente.

—Pero el periodismo hoy es un claro ejemplo.

—Lamentablemente, sí. He pasado gran parte de mi vida profesional gestionando y defendiendo a mis colegas en algunas organizaciones internacionales de periodistas, invocando la práctica de una “comunicación profesional”. Hoy me apena ver a muchos vendidos al mejor postor o mangoneando para comer gratis en un restaurante a cambio de una publicación en sus redes sociales.

—Esta segunda parte de la entrevista nos inspira a continuar preguntándole sobre muchos temas interesantes. Denos alguna definición para cerrar.

—Creo que debemos disfrutar del pánico que nos provoca tener la vida por delante, porque somos seres llenos de pasiones. Y en este camino que definimos como un día más, en realidad es un día menos.
¡A no perder el tiempo!

Hasta la próxima entrega…


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