Ningún derecho concede derecho…

Ningún derecho concede derecho, para violar el resto de los derechos

«Construir una mala reputación a través de la violencia y los malos tratos en las redes sociales, es un camino sin retorno» 

El enrarecimiento de las relaciones humanas ha dado como resultado unas formas, tratos y vínculos personales que no sólo incurren en un escenario relacional negativo, sino que orillan el delito.

Los malos tratos se ven en acciones, conductas o comportamientos agresivos que, a través de distintas formas de expresión y trato, producen un sinnúmero de daños y menoscaban y humillan a las personas agredidas; vida, integridad física o psíquica, libertad, honor, integridad moral y un largo etc.

Estas acciones y sus consecuencias hoy están tipificadas por cuestionamientos sin fundamento basados en desequilibrios emocionales y falta de capacidades de quiénes ejercen estas formas de tratar, acercándose peligrosamente al límite donde todos estos antecedentes terminarán en la justicia, hoy la gran protagonista para sancionar y penar estos potenciales delitos.

En el ámbito de las redes sociales y la comunicación el clima actual es un gran catálogo de malas prácticas dónde los excesos son moneda corriente, pero muy peligrosa a quien ejerce dicha forma de tratarse y vincularse con insultos, amenazas, y los más «cobardes con ironías».

No existe el derecho a insultar, ni tampoco el derecho a amenazar, nadie tiene derecho a difundir odio.

Este modus operandi no ampara los potenciales crímenes como son la difamación, el maltrato y la degradación para quiénes no ejercen con responsabilidad y decencia su vida, siempre publicando temas negativos y mesiánicos que ocultan verdaderos traumas y complicaciones en su salud mental.

Hay un sinnúmero de formas de transitar estos modelos de opresión y mal trato basándose algunas en difundir «noticias falsas» a sabiendas y revelar datos falsos de carácter personal y de conductas cuestionadas sin el más mínimo fundamento ni respaldo jurídico que lo que busca es solo controlar, dominar y poseer a la víctima o expresar sus frustraciones atacando a otros, habitualmente hay un alto porcentaje que la imagen que les da su espejo a esos sujetos habla por sí sola de sus «frustraciones y traumas» que desembocan en el maltrato al prójimo.

Afortunadamente hoy en día los juristas son una herramienta necesaria y fundamental para proteger cualquier tipo de maltrato y de los maltratadores.

Ningún derecho concede derecho para violar el resto de derechos y más si orillan un potencial delito.

Fuente: apuntes de LinkedIn y aportes de otros autores.

Gustavo Luis Rachid Rucker

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