Modelo argentino «verdad o consecuencias»

El juego “Consequences” es una forma de introducir y reforzar la idea de que todo acto cotidiano tiene consecuencias. 

La sociedad se ha acostumbrado que el modelo más utilizado es el de la economía financiera, una especie de «timba» donde se vulnera el gran potencial que tiene el país.

Estaba bien encaminado, los mejores momentos fueron la herencia de un modelo alemán en el que la formación técnica preuniversitaria construía una base sólida de técnicos especializados que darían soporte a las grandes posibilidades de desarrollo productivo, basado en los importantes recursos naturales que siempre caracterizaron al país.

Este modelo desembocaba en que cada sector contaría con los trabajadores y profesionales adecuados para poner en marcha un «aparato productivo», en el que el aprovechamiento de los recursos naturales generaba un modelo de país en donde la producción era su gran fortaleza.

Alemania de posguerra el ejemplo

Este fue el factor clave para la reconstrucción de una Alemania devastada por la guerra, en la que la formación técnica y su «ejército» de trabajadores y profesionales acuñó el llamado «milagro alemán», gestionando en menos de dos décadas con éxito el resurgimiento del país.

Argentina alumna ejemplar 

Argentina recibió en sus mejores años esa herencia metodológica de formar sus «ejércitos» de técnicos que darían al país, junto a sus trabajadores, una reputación que mostraba el poder y estabilidad que poseía basar su economía en un «modelo productivo» y no en un modelo financiero, típico de la inestabilidad y dependencia, que depreciaba la verdadera riqueza que ostentaba el país.

Durante cuatro décadas la educación técnica formó a millones de profesionales, expertos en distintos sectores clave para un modelo económico productivo, generando una sólida base de emprendimientos y oportunidades de trabajo jamás antes vista.

Menem y la decadencia 

En una gestión de gobierno que en un principio obtuvo algunos buenos resultados, la poca experiencia y su ambición de pertenecer al primer mundo entregando y rematando el patrimonio nacional, el presidente Carlos Menem modificó la educación técnica cortando de este modo la fuente más genuina de profesionales, que daban además prestigio al país décadas atrás.

En los años 90, bajo su presidencia, el CONET (Consejo Nacional de Educación Técnica) fue disuelto y sus escuelas fueron transferidas a las provincias.

Esta desarticulación de la estructura nacional de educación técnica coincidió con un contexto de desindustrialización que dio como resultado el inicio de una época en la que el aparato productivo sólido migró hacia la importación de productos e insumos que quebraron amplios sectores del aparato productivo nacional. Todos estos factores coyunturales terminaron de extinguir la famosa «clase media argentina».

El costo de la casta

Esta modificación del aparato productivo dio como resultado una concentración de beneficiarios que no tuvieron escrúpulos en ver cómo el país se empobrecía y su potencial de profesionales y trabajadores iban mermando, y hasta en algunos casos desapareciendo, quedando el manejo económico y sus beneficios en manos de una casta, de un puñado de «empresarios» y yupis que impusieron un modelo de economía financiera imperante hasta hoy, que ha llevado a endeudar al Estado argentino a niveles nunca vistos, y a empobrecer a un gran porcentaje de la sociedad argentina.

Este modelo difícil de explicar ante la pregunta de cualquier ciudadano del mundo de ¿por qué Argentina con las riquezas que tiene está tan mal? tiene una respuesta muy simple a modo de resumen:

Volver a un modelo de economía productiva y del conocimiento, reconstruir la cultura del trabajo, revalorizar y cuidar los recursos naturales y estratégicos, potenciar la educación técnica, combatir la corrupción y racionalizar el aparato burocrático para hacerlo más eficiente, al servicio de los ciudadanos, entre otras medidas; todo lo contrario a la realidad actual.

Gustavo Luis Rachid Rucker

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