LOS REALES TERCIOS DE ESPAÑA RECONOCIDOS POR SU MÉRITO INSTITUCIONAL

Gran Canciller de la HOIM D. Juan Cayón Peña, General Secretario de los RR.TT. D. Álvaro Almagro Colorado, Presidente Soberano de la HOIM D. Gustavo Luis Rachid Rucker.

La noche del 26 de septiembre de 2026 reunió en Madrid a representantes de distintos ámbitos profesionales, institucionales y asociativos en torno a una idea que constituyó el hilo conductor de la Gala de la Honorífica Orden Internacional de Mérito (HOIM): el reconocimiento del mérito como expresión de una trayectoria, de un compromiso sostenido y de una contribución efectiva a la sociedad.

En ese marco, los Reales Tercios de España recibieron un reconocimiento institucional que incorpora a esta institución entre las entidades distinguidas por la HOIM.

El significado de la HOIM y su concepción del mérito

La Honorífica Orden Internacional de Mérito (HOIM) se presenta como una institución contemporánea inspirada en los valores que históricamente han acompañado a las órdenes: excelencia, mérito, honor, tradición y servicio. Su propósito declarado es reconocer trayectorias que, por su calidad humana y profesional, merecen hacerse visibles y servir de referencia. La propia organización se define como una «Orden Diplomática» y sitúa el mérito y la colaboración entre personas e instituciones en el centro de su actividad.

La HOIM no plantea el reconocimiento como un premio a una posición social ni como una distinción basada en la antigüedad de un apellido. Su Gran Canciller D. Juan Cayón Peña, lo resumió durante la Gala con una idea que recorrió toda la ceremonia: no se mira de dónde procede una persona, sino qué ha hecho. La trayectoria, los hechos y la capacidad de aportar son, en esta concepción, la verdadera credencial.

Esa filosofía explica también la importancia que la HOIM concede a la cooperación institucional. A través del Consejo Honorífico de Relaciones con las Órdenes (CORO), la organización pretende crear espacios de encuentro entre entidades y personas que compartan determinados valores y que puedan colaborar en iniciativas comunes. El resultado es una comunidad que busca sumar perfiles distintos alrededor de una misma idea: que el mérito se demuestra con hechos y se sostiene con responsabilidad.

Una gala con una dimensión institucional

Comenzó a las 19:30 horas con un cóctel de bienvenida en el Hotel Novotel Centro de Madrid. Fue el primer momento de una velada concebida para facilitar el encuentro entre los invitados y los protagonistas de la ceremonia. Cerca de medio centenar de asistentes, entre condecorados, representantes institucionales, miembros de la HOIM, profesionales de distintos sectores e invitados especiales, fueron ocupando sus lugares antes del inicio formal de la Gala.

El ambiente inicial, marcado por la conversación y el encuentro personal, dio paso a una ceremonia que siguió una secuencia clara. El primer gran momento fue la intervención del Gran Canciller, seguida por la entrega de las distintas categorías de condecoraciones y, finalmente, por los reconocimientos institucionales. El acto terminó con las palabras del Presidente Soberano de la HOIM D. Gustavo Luis Rachid Rucker.

Entre los asistentes se encontraban, además de los protagonistas de las distinciones, periodistas, profesionales de la comunicación y representantes de diferentes ámbitos. La presencia de nombres como Dña. Julia Elizalde, D. Javier Algarra, Dña. María Cobo o D. Roberto Rodríguez, contribuyó a ese carácter abierto y transversal de la convocatoria, que reunió en una misma mesa a perfiles procedentes de la ciencia, la universidad, la seguridad, el periodismo, la empresa, el derecho y las instituciones.

D. Fernando López Martín Cte. de los RR.TT. Gran Cruz al Mérito Profesional con Distinción de Honor.

Dentro de este conjunto heterogéneo de trayectorias, el reconocimiento a los Reales Tercios de España adquiere una naturaleza diferente: no se dirige exclusivamente a una persona, sino a una institución. La HOIM quiso poner de relieve su misión, su presencia y su actividad institucional, otorgándole un diploma al mérito institucional. Así lo recogieron las informaciones difundidas tras la Gala y, de manera expresa, el mensaje de agradecimiento de la propia organización, que destacó a los Reales Tercios de España por su «importante misión, valentía y presencia».

El interés de esta distinción reside precisamente en su carácter colectivo. Un reconocimiento institucional no puede interpretarse como la suma de los méritos individuales de quienes integran una organización, sino como una valoración de la trayectoria, la identidad, la finalidad y la presencia pública de la propia entidad. En este sentido, el diploma recibido por los Reales Tercios de España sitúa a la institución dentro del espacio de reconocimiento que la HOIM dedica a entidades cuya actividad considera merecedora de consideración en el ámbito del mérito institucional.

La distinción adquiere así una dimensión simbólica que trasciende el ceremonial de la Gala. Reconocer a una institución significa reconocer una continuidad: una forma de organizar voluntades, preservar una identidad corporativa y proyectar determinados valores mediante la acción de sus integrantes.

La dimensión personal estuvo igualmente presente en la Gala. Entre los distinguidos figuró el doctor en Geografía D. Fernando López Martín, cuya trayectoria fue reconocida por la HOIM por su lealtad, rectitud y valentía, según el mensaje institucional de agradecimiento difundido después del acto.

También fue distinguida Dña. María Mercedes Lasaosa Sánchez, historiadora, profesora e investigadora, a quien la organización asoció en su reconocimiento con la sabiduría y la sociabilidad. Su presencia, junto a la de investigadores, profesionales de la seguridad, periodistas, juristas y representantes de otros ámbitos, refleja la amplitud con la que la HOIM está aplicando su concepto de mérito profesional y humano.

El tramo final de la ceremonia estuvo reservado a los reconocimientos institucionales. En ese momento, la atención se dirigió hacia dos entidades: la Real Academia Europea de Doctores y los Reales Tercios de España. Para estos últimos, la HOIM concedió el Diploma al Mérito Institucional, una distinción que no se dirige a una trayectoria individual, sino a la institución en su conjunto.

El diploma fue recibido en representación de los Reales Tercios de España por su General Secretario D. Álvaro de Almagro Colorado, y entregado por el Presidente Soberano de la HOIM D. Gustavo Luis Rachid Rucker, y el Gran Canciller D. Juan Cayón Peña. El momento sintetizó buena parte del espíritu de la Gala: junto al reconocimiento de personas concretas, la HOIM quiso destacar también el valor de una institución y de la labor que desarrolla.

Para los Reales Tercios de España, la distinción supone una referencia honorífica que incorpora una nueva dimensión a su trayectoria institucional. No se trata únicamente de un diploma recibido en una ceremonia, sino de un reconocimiento público a una misión que, como señaló la propia HOIM, considera relevante por su presencia, su compromiso y su actividad.

El discurso del Gran Canciller: mérito, ejemplo y continuidad

Antes de comenzar las entregas, el Gran Canciller de la HOIM D. Juan Cayón Peña, tomó la palabra para situar la Gala en un marco que fue más allá del protocolo. Su discurso giró alrededor de una idea sencilla: una institución que reconoce el mérito debe hacerlo a partir de ejemplos concretos.

Recordó una máxima de Séneca —«largo es el camino de los preceptos; corto y eficaz, el del ejemplo»— y la convirtió en el hilo conductor de la noche.

Su intervención defendió una concepción de la HOIM alejada de la impostura y de las apariencias. Explicó que la organización no pretende atribuirse una condición histórica que no posee ni presentarse como heredera de órdenes medievales, nobiliarias, hospitalarias o militares. El término «Orden», señaló, responde a una idea de hermandad y a una forma de organizar alrededor del mérito a personas e instituciones que comparten determinados valores.

El Gran Canciller puso después el foco en el futuro. Una organización que quiera perdurar, sostuvo, no puede limitarse a conservar lo recibido: debe incorporar nuevas generaciones y mantener vivo aquello que considera esencial. De ahí el anuncio de una sección para menores de cuarenta años, el denominado «Mérito Emergente», concebido como una primera distinción para trayectorias que todavía están comenzando.

También tuvo un espacio destacado el periodismo. La HOIM ha incorporado esta actividad como categoría específica de reconocimiento, en una apuesta por quienes investigan, informan y defienden el valor de la información contrastada. El mensaje enlazó así con la propia composición de la Gala, en la que profesionales de la comunicación compartieron protagonismo con científicos, universitarios, juristas, empresarios y miembros de los cuerpos de seguridad.

El discurso concluyó con una llamada a la continuidad. La idea de mantener encendido el «fuego» del mérito y transmitirlo a quienes vienen detrás resumió el planteamiento del Gran Canciller: el prestigio de una institución no depende de la solemnidad de sus ceremonias, sino de que sea capaz de seguir justificando sus principios mediante hechos.

Gran Canciller de la HOIM D. Juan Cayón Peña.

Una comunidad de trayectorias

La relación de distinguidos permite apreciar, que el concepto de mérito manejado por la HOIM, no queda encerrado en un único sector profesional. Medicina, ciencia, universidad, investigación, seguridad, periodismo, empresa, derecho y actividad institucional aparecen representados en una misma ceremonia. Esa diversidad fue, probablemente, uno de los elementos que mejor definieron el ambiente de la noche.

EL SENTIDO DE UNA DISTINCIÓN

Junto a los galardonados participaron otros asistentes hasta completar aproximadamente medio centenar de invitados. Entre ellos estuvieron también D. Javier Algarra, Dña. María Cobo y D. Roberto Rodríguez, en una relación que refleja el carácter plural de la convocatoria y el interés que despertó la primera Gala de condecoraciones de la HOIM en Madrid.

El sentido de una distinción

Las condecoraciones tienen una dimensión ceremonial evidente, pero su verdadero significado depende de lo que exista detrás de ellas. En la Gala de Madrid, el discurso de la HOIM insistió precisamente en esa relación entre reconocimiento y trayectoria: la distinción pretende hacer visible una obra previa, no sustituirla.

En las categorías personales se sucedieron las Cruces al Mérito Profesional, las Grandes Cruces al Mérito Profesional y las Grandes Cruces con consideración de Embajadores.

Cada una respondió a una distinta forma de proyectar una trayectoria: desde el reconocimiento del ejercicio profesional hasta su dimensión de representación y relación institucional.

El reconocimiento institucional a los Reales Tercios de España tuvo, por su parte, un alcance diferente. No señalaba una trayectoria individual, sino la continuidad de una organización y su presencia en la sociedad. Esa diferencia explica que el momento de la entrega adquiriera un carácter especialmente significativo dentro de la ceremonia.

El mérito, tal como quedó planteado durante la Gala, no aparece como una condición que se recibe una vez y queda definitivamente adquirida. Es más bien una exigencia permanente. Una distinción puede reconocer lo realizado, pero también compromete a quien la recibe a mantener la calidad de la trayectoria que la ha hecho posible.

Una noche de reconocimiento y proyección

Pasadas las primeras horas de la noche, la Gala había recorrido un itinerario que fue desde el encuentro informal del cóctel hasta una ceremonia de marcado carácter institucional. El discurso del Gran Canciller aportó el marco intelectual; las condecoraciones pusieron nombre y rostro al mérito profesional; y los diplomas institucionales trasladaron ese reconocimiento al terreno de las organizaciones.

El último turno correspondió al Presidente Soberano de la HOIM D. Gustavo Luis Rachid Rucker. Su intervención sirvió para cerrar la ceremonia con un mensaje de agradecimiento a los condecorados, a los colaboradores y a quienes hicieron posible el encuentro. Subrayó la voluntad de seguir consolidando una institución basada en la excelencia, la integridad, la ética, el servicio al bien común y la colaboración.

El Presidente puso también el acento en una idea que resume buena parte del espíritu de la HOIM: el mérito no se hereda, se construye. Desde esa perspectiva, la Gala no fue presentada como un punto final, sino como un momento dentro de un proyecto que pretende crecer incorporando nuevas personas, nuevas instituciones y nuevas trayectorias.

Para los Reales Tercios de España, la noche dejó un momento especialmente significativo. El Diploma al Mérito Institucional situó a la institución entre las entidades reconocidas por la HOIM y convirtió su presencia en la Gala en uno de los momentos centrales de la ceremonia. La entrega, precedida por el reconocimiento a las trayectorias personales y seguida por las palabras de la Presidencia, cerró una velada en la que el mérito fue, en sus distintas formas, el verdadero protagonista.

Condecorados – Gala de la Honorífica Orden Internacional de Mérito

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FUENTE: Tercio Norte – Delegación de Ar

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