Las cosas en orden
En este mundo apasionante, aunque sobre saturado de las Órdenes, proliferan los exabruptos, las actitudes soeces y los personajes descalificados, manifestaciones que caracterizan la categoría de los integrantes de esas Órdenes de dónde provienen esos «dimes y diretes».
Hay varios factores que caracterizan a la «categoría» de alguna de esas organizaciones; la falta de control y selección de sus integrantes, la ausencia de liderazgo de sus «autoridades», la falta de trayectoria profesional en un «mundo real» de sus Consejos y la ausencia de criterio en sus propias acciones.
De la falta de control
De valores y tradiciones; bien gracias
Es una característica típica aludir a sólidos valores para recaudar sin escrúpulos, sumando a la organización cantidad y no calidad. Este es un modus operandi que, ante posibles hecatombes, muestran la enorme debilidad de gigantes con pies de barro. Es entonces el momento de los argumentos peregrinos que se transforman en acciones que distorsionan, alteran y terminan dando una interpretación errónea o forzada a quienes deberían ser los legítimos y merecidos integrantes de dichas Órdenes.
El resultado es el cambio de sentido real de las cosas, a veces de forma intencionada para manipular o confundir; la diferencia entre contar con un grupo sólido de caballeros y damas, o con un supuestamente gran ejército endeble de seguidores que acaban dejando a su ventura a quien un día los encabezó.
Falta de liderazgo
Y es que esa es quizás la razón principal del «desorden», no contar con un líder que tenga la capacidad de guiar, motivar e inspirar a los integrantes de dichas Órdenes, generando empatía, una comunicación clara, transmitiendo ejemplos que colaboren con la inteligencia emocional necesaria para generar un ambiente de confianza, crecimiento y autonomía, donde la recaudación no sea el fin más importante, pero sí unas cuentas claras, entre otras cosas, porque son la única garantía de credibilidad de «como» se emplean dichos fondos.
Empatía y humildad de los dirigentes son dos condiciones básicas para reconocer los errores, aceptando sugerencias y siempre valorando el esfuerzo de sus miembros (si demuestran tener la integridad, honestidad y coherencia), si es que las tuviesen…
Trayectoria personal y profesional; condición sine qua non
Es la razón más contundente del potencial fracaso en la gestión de una Orden en cuanto a sus autoridades.
No alcanza solo un mérito académico, sino conocer profundamente el territorio por haberlo caminado y padecido fundamentalmente por sus desdichas y desafíos. Sin esa experiencia todo es teoría barata leída en un libro, consejo artero de los allegados o información de la IA con la posterior incapacidad de interpretar si lo que propone es fiel o una receta barata para salir del paso, (muy utilizada últimamente) ante la incapacidad de poder gestionar con conocimientos y experiencias los desafíos del día a día.
Siempre he considerado que los méritos se construyen, no se heredan, son el resultado de trabajar, investigar, aprender permanentemente y saber distinguir entre verdades o falacias, cultivando además un caudal de conocimientos basados en horas y días de transitar por el conocimiento y la experiencia laboral; fortalezas éstas que son la única garantía que respalde y enaltezca el respeto a un lider. Lo demás es la falsedad, fruto del «Sí Bwana» para intentar comer de las migajas sobrantes. Y el problema es que cuando toca pagar la cuenta todos han desaparecido.
Hablaremos incluso de algunos casos en los que la estulticia de los corifeos arruina la imagen y el pretendido prestigio, no solo del grupo, sino de todos y cada uno de sus individuos, y recuerden, cuanto más alto se está más dura es la caída. Cuántas páginas van a escribirse próximamente a costa de estos que no se fijan en las compañías que los adulan.
Continuará…
Gustavo Luis Rachid Rucker
Periodista