CORO: rigor, mérito y servicio en las relaciones institucionales de HOIM

«La Honorífica Orden Internacional de Mérito establece un modelo exigente para seleccionar las órdenes e instituciones llamadas a formar parte de su espacio de cooperación».

La Honorífica Orden Internacional de Mérito (HOIM) continúa avanzando en el fortalecimiento de sus relaciones con órdenes, corporaciones y entidades afines mediante el Consejo Honorífico de Relaciones con las Órdenes, #CORO, concebido como un espacio de encuentro, diálogo y cooperación institucional.

La creación y desarrollo de este Consejo responde a la voluntad de tender puentes entre instituciones que, aun poseyendo diferente naturaleza, comparten valores como el honor, el mérito, la lealtad, el servicio, la cultura y la ayuda a quienes más lo necesitan en algunos casos. 

CORO aspira a favorecer iniciativas conjuntas, intercambiar experiencias y dar visibilidad a aquellas organizaciones cuya actividad representa una aportación efectiva a la sociedad. En el caso de la HOIM la condecoración al Mérito humano y profesional en su más amplia aplicación de actividades.

Esta vocación integradora no significa, sin embargo, que cualquier entidad pueda incorporarse automáticamente. Para #HOIM, la apertura institucional debe ir necesariamente acompañada de rigor, prudencia y responsabilidad. Toda relación establecida a través de CORO afecta también a la imagen y al prestigio del conjunto, por lo que cada posible relación o incorporación debe ser objeto de una valoración previa, seria y proporcionada.

La evaluación tiene en cuenta la identidad y naturaleza de la entidad, su trayectoria, estabilidad, transparencia institucional, calidad de sus órganos de gobierno, actividad efectiva, reputación pública y capacidad para desarrollar proyectos compatibles con los principios de HOIM. También se valoran especialmente su finalidad social, cultural, asistencial, académica, humanitaria, etc. y el beneficio real que su trabajo genera más allá de sus propios actos internos.

En este marco de exigencia, HOIM considera que no toda organización que adopta una denominación solemne, utiliza símbolos caballerescos o celebra ceremonias de investidura reúne, por ese solo hecho, las condiciones necesarias para formar parte de CORO. La tradición y el ceremonial merecen respeto, pero solo adquieren verdadero valor cuando están respaldados por una institución seria, una dirección responsable, una trayectoria coherente y una misión útil para la sociedad.

No tendrán cabida aquellas entidades sobre las que persistan dudas graves y no aclaradas acerca de su verdadera naturaleza, la legitimidad que afirman representar, la composición o estabilidad de sus órganos de gobierno, la transparencia de su gestión o el destino de sus recursos. Tampoco las organizaciones marcadas por conflictos permanentes, apropiaciones históricas difícilmente sostenibles, reconocimientos artificiosos o un funcionamiento excesivamente personalista.

Especial importancia adquieren los procedimientos utilizados para incorporar nuevos miembros. Una institución honorífica pierde credibilidad cuando el mérito, la trayectoria personal y la vocación de servicio quedan relegados frente a criterios meramente económicos o al deseo de aumentar rápidamente su número de integrantes.

La existencia de cuotas y aportaciones es habitual y legítima en cualquier asociación. Lo que no resulta compatible con los principios de HOIM es que la capacidad económica termine convirtiéndose en el verdadero criterio de admisión o en una vía automática para acceder a grados, títulos y distinciones.

La cantidad jamás puede sustituir a la calidad. El prestigio de una orden o institución no se mide por el número de diplomas que expide, las condecoraciones que distribuye o la grandiosidad de sus tratamientos. Se construye mediante la categoría humana y profesional de sus miembros, la responsabilidad de sus dirigentes, la solidez de su trayectoria y la obra que desarrolla al servicio de la sociedad.

Esta exigencia no responde a una voluntad excluyente ni pretende convertir a CORO en árbitro universal de legitimidades históricas, nobiliarias o dinásticas. Una valoración favorable de HOIM significa que una entidad reúne condiciones adecuadas para cooperar o integrarse en CORO, pero no constituye una certificación de soberanía, fons honorum, continuidad histórica, naturaleza estatal o reconocimiento canónico.

Para impulsar esta nueva etapa, HOIM ha designado a uno de sus miembros, distinguido con la dignidad de Embajador de Honor de la Orden, como coordinador de CORO y responsable del desarrollo de sus líneas estratégicas. Entre sus funciones se encuentran el estudio de posibles incorporaciones, el fortalecimiento de las relaciones institucionales, la propuesta de proyectos compartidos y la consolidación de un marco estable de cooperación entre las entidades participantes. Su nombre será anunciado oficialmente en la Gala del 26 de septiembre en Madrid.

Esta coordinación permitirá que las decisiones respondan a criterios coherentes y no únicamente a afinidades personales, apariencias ceremoniales o intercambios de distinciones. La seriedad de CORO dependerá, en buena medida, de la calidad de las instituciones que lo integren y de la capacidad del Consejo para transformar los valores proclamados en iniciativas concretas.

HOIM reafirma así su voluntad de crecer desde la selección, la prudencia y el mérito. CORO estará abierto a órdenes de tradición histórica o religiosa, corporaciones honoríficas contemporáneas, instituciones académicas, asociaciones culturales, entidades patrimoniales y organizaciones asistenciales que compartan sus principios y demuestren una trayectoria solvente.

CORO nace así con una convicción inequívoca: HOIM no necesita reunir al mayor número posible de instituciones, sino relacionarse con aquellas que realmente merezcan formar parte de un proyecto común. Cada incorporación deberá responder a una pregunta esencial: ¿qué aporta esta entidad, con sus valores, sus miembros y sus obras, al servicio de la sociedad?

Solo tendrán cabida quienes puedan responder con hechos. Instituciones solventes, activas y coherentes, capaces de acreditar que detrás de sus símbolos existe una verdadera misión; detrás de sus distinciones, mérito; y detrás de sus palabras, servicio.

Porque el prestigio no se compra, no se concede a uno mismo ni se construye mediante la acumulación de títulos y reconocimientos. El verdadero prestigio se gana. Y HOIM quiere construirlo junto a quienes demuestren, cada día, ser dignos de compartirlo.

Gustavo Rachid Rucker – Presidente Soberano  / Honorífica Orden Internacional de Mérito 

oimerito.com

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